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LUIS CARUNCHO

marzo/junio 2008

La pintura de Luis Caruncho se alimenta de ciencia y magia a partes iguales, o sea de tradición y un fuego niño, devastador y recién estrenado. Al Giotto, cuando adivinó la perspectiva, no le bailó el alma con mayor esmero, ni con piruetas más descomunales ni peligrosas. (Se ruega a los transeúntes que van a morir, que no entorpezcan la contemplación del milagro).

Luis Caruncho pinta con las herramientas más viejas, y más ilustres: la plomada, el cartabón el talento. A veces, se ayuda de la brújula y embrida el manso sentimiento con la fiera correa de la nostalgia que no permite el más mínimo titubeo.

Camilo José Cela


Una de las trayectorias más significativas del constructivismo en España, cuya historia y análisis teórico está en buena medida todavía por hacer, es la de Luis Caruncho, artista de un trato exquisitamente lírico en su utilización de la geometría.
Conviene advertirlo ya de entrada: la fuerza interior que las obras de Caruncho transmiten tiene que ver de un modo fundamental con su concepción dinámica del lenguaje geométrico. Lejos de un tratamiento constructivo estático, sus piezas están siempre dotadas de un juego de interacciones de líneas, colores y planos intensamente dinámico, de tal modo las formas geométricas acaban adquiriendo vida propia a ojos del espectador.

José Jiménez


Como un músico, lenta, morosa, reflexivamente, Luis Caruncho vuelve y vuelve sobre las mismas formas, pintando, construyendo estos sobrios relieves inscritos en la gran tradición moderna de la geometría. Vuelvo y vuelvo, por mi parte, aquí y ahora, sobre las palabras que me sugieren estas formas escuetas, puristas, esenciales, de un artista riguroso, que a sus 76 años sigue fiel a la poética constructiva que es la suya desde hace décadas, encontrando nuevos desarrollos, alcanzando resultados especialmente felices, y viendo cómo su obra cala más y más en la sensibilidad de los espectadores entendidos.

Como un músico, acabo de escribir, y al arte de los sonidos ha sido sensible Luis Caruncho, de siempre: recordemos las partituras inscritas, a modo de collage, en varias de sus muy concentradas obras de 1959, y que inmediatamente antes, en su tiempo de academia neocubista, se había interesado, muy en la tradición picassiana y grisiana, por la temática de los instrumentos musicales.

Juan Manuel Bonet


La mirada de Luis Caruncho está sometida, antes que nada, a un equilibrio admirable. Se trata, sin embargo, de una estabilidad más aparente que efectiva. Es como si la pasión estuviese vigilada por el conocimiento, evitando así cualquier exceso de retórica o cualquier desviación hacia los barroquismos ocasionales. Quizá pueda afirmarse en este sentido que cada cuadro de Caruncho es un teorema o, mejor, la grafía exquisita de una especie de secreta matemática del arte. Si existe algún irracionalismo de fondo, ha sido rectificado por la propia serenidad de la materia, en virtud de un riguroso proceso de trasvases imaginativos.

José Manuel Caballero Bonald



Perteneciente a una generación sobre la que no se ha acometido todavía la tarea de confrontar a sus nombres principales con los trabajos de quienes, en esos momentos, defendían en Europa proyectos análogos, de pocos artistas resulta tan necesaria y justa una revisión de su trabajo como de Luis Caruncho. Adscrito a un constructivismo español todavía mal estudiado, sobre el que pesan en demasía juicios muy generales, Caruncho arrancó de posiciones próximas al cubismo a finales de los años cincuenta, evolucionando hacia propuestas más personales (y nada acomodaticias) en las décadas posteriores.

Autor de una obra reflexiva y cuidada, de una admirable coherencia interna, nunca ha tenido el reconocimiento que su calidad reclama. El haber compartido la labor creativa con tareas investigadoras o institucionales (dirigiendo espacios y museos, estudiando la obra de artistas a los que admira y rescata del olvido, organizándoles esas exposiciones que él no ha tenido) ha retrasado el momento de su reconocimiento general.

Miguel Fernández-Cid


La abstracción geométrica. y el constructivismo -esa corriente que mana de Mondrian y se encrespa en Tatlin- no ha gozado de mucha fortuna en un país como el nuestro, atraído por "la veta brava", lo gestual, arrebatado y expresionista. Luis Caruncho, milita en esa "inmensa minoría" que practica el arte constructivista. Un arte de signo clásico, reflexivo y desapasionado, cuyo fin es la orientación del espacio y su vehículo la geometría. A diferencia de los constructivistas rusos, Pevsner o Gabo, que propugnan la utilización de materiales proporcionados por la industria de su tiempo, como el celuloide, Caruncho se mantiene fiel al óleo -para los fondos de los que emergen sus relieves- y a la madera. Materiales, como se ve, tradicionales, aunque en el caso de la madera no la trate como los maestros doradores que fabricaban retablos. Madera, por otra parte, que no muestra su verdadera naturaleza, sino que se cubre con esmalte, en tono liso, adquiriendo una hermosa impasibilidad. Estoy seguro de no exagerar ni un ápice si digo que Luis Caruncho es una de las personalidades más completas y positivas del arte contemporáneo español.

Efectivamente, este coruñés de pura cepa integra la formación del arquitecto, la audaz inventiva del experimentador y el tenaz entusiasmo -competente y juicioso- del promotor cultural. Pocos podrán exhibir tan brillante ejecutoria, por añadidura cumplida con armónica coherencia entre sus distintos aspectos.

Vicente Aguilera Cerni


Utilice Luis Caruncho o no las Cortón Fibers o Light Guides -fibras plásticas de diferente longitud y grosor que transportan y transcriben la luz- no cabe duda de que se sirve de elementos que aportan al arte contemporáneo la ciencia y la tecnología. Dos de los principios fundamentales que sustentan la pintura moderna son la emancipación de la subjetividad o el inconsciente, de un lado, y la ordenación en su dominante tecnológica, del otro.

Su pintura sabe lo que es pulsar la línea en su tensión extrema y que la luz pose su energía en el triángulo y el plano, en el círculo y la pirámide.
Y sabe hacer de lo mental un diario de medida y proporciones. En sus composiciones, aún sin entrar en el significado de la forma de que hablara Jung, ritmo, situación, orden y dirección de los elementos predeterminan el espacio, ese lugar considerado desde antiguo como intermedio entre el cosmos y el caos y en su obra, lugar activo y dinamizador o sereno remanso.

Hijos de un orden racional con recuperado placer en la belleza son estos cuadros y esculturas. Puedo decir hoy, como escribiera antaño, que en ellos se ha conseguido dotar de razón a un sueño.

Rosa Martínez de Lahidalga



La obra de Luis Caruncho está más allá de lo geométrico. Sus cuadros son paisajes puros, campos de luz, en cuya geometría la fantasía se enreda y sale ilesa.
Es como una lluvia oblicua, donde centellea su talento.

Manuel Rivera



Caruncho es un pintor a quien conozco desde hace muchos años, pero cualquiera. Se da cuenta, inmediatamente, que llamarle pintor, solamente, no es suficiente. Caruncho es un artista con una dimensión renacentista, que cada día sorprende tanto por su capacidad profesional como por la diversidad de sus intereses y saberes. Y es que los intereses de Caruncho son muchos, si bien es cierto que mayommente en el ámbito de la cultura y del arte.

La obra pictórica de Luis ha sido siempre coherente con unos principios constructivistas, pero de conceptos muy amplios y abiertos, con una obra importante y siempre bien realizada, elegante, sutil, como no podía ser menos en él.

Rafael Canogar


Lo de Luis Caruncho es siempre una victoria de la pintura frente a cualquier otra solicitación tendenciosa. Muy concretamente, y en su caso, es una victoria de la pintura sobre la organización geométrica. Porque, cualquiera podría pensarlo a la vista de su obra, por ahí anda comprometida la geometría.

Pero no... o por lo menos, no en el sentido que se podría entender fácilmente. No es que él haya ido a la geometría: es que la geometría ha venido hasta él y que él –como un amante desdeñoso- la soporta al lado suyo pero sin concederle ninguna beligerancia.

Es decir; Luis Caruncho usa caracteres geométricos pero -si esto es posible entenderlo- quitándoselos a la geometría, traicionando, con toda deliberación, a la ortodoxia geométrica para suplantarla con algo que en su fuero interno no tiene nada que ver con la geometría sino con la pintura.

José María Moreno Galván