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JOSE VENTO

octubre 2004 / febrero 2005

NOTA CRITICA SOBRE SU OBRA RECIENTE

La obra de este pintor valenciano, surgida de los caminos abiertos por la vanguardia plástica de los años 50, continúa renovándose más allá de etiquetas y estilos. Con todo, su trayectoria no puede apreciarse sin comprender la ruptura que emprendieron los movimientos renovadores frente a la concepción academicista del arte.

En particular, el hecho de que aquella ruptura convirtiese a la creación en un proceso de reinvención del arte desde sí mismo. Al partir de esa posición, la obra de vanguardia despliega su labor al margen de la función ornamental que caracterizó a la pintura durante el siglo XIX, se enfrenta al Arte-espejo en que se domestica la naturaleza en el recinto del espacio privado y en contra del Arte-monumento, vicario del éxito social, de la exaltación del poder o de la conmemoración. En cualquier caso, arte sometido al imperio de los valores sociales.

Frente a esta perspectiva se movilizaron los artistas que reclamaban la autonomía expresiva de la luz, del color, de la forma, la geometría o la dicción; factores implicados en la ejecución de la obra y que serían empleados a partir de entonces para crear la experiencia estética desde el interior mismo de su factura.

Apoyado en aquellos inicios, la abstracción de José Vento ha seguido explorando las posibilidades expresivas que van más allá de cualquier demanda de significación. Cada cuadro representa una peculiar subversión de las jerarquías estéticas en la forma en que la composición y la factura cobran protagonismo, por el modo en que las sugerencias expresivas nacen de la modulación tonal y de los contrastes cromáticos y, entre otros aspectos, por el valor expresivo de los espacios que emergen en la experiencia del espectador cuando los planos de color vibran acompasadamente en su retina. Su maestría, carente de todo énfasis, se disfruta con lentitud, mientras el espectador va creando con cada pintura una creciente familiaridad que desvela en su curso un registro de emociones de las que no estaba antes apercibido y que, sin duda, se contienen en nuestro especial modo de concurrir estéticamente al mundo.