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GODOFREDO EDO

EL GESTO UCRÓNICO.

Godofredo EDO tuvo el privilegio de encontrarse bajo el volcán en el momento de su erupción. Él, estaba allí cuando una gran fuerza telúrica lanzaba por los aires la materia abstracta del informalismo y vió como la lava incandescente, venida desde los universos no formados, descendía por la ladera de la montaña de Montmartre. En 1947, los magmas pictóricos del informalismo aludían a un mundo artístico que nacía de las entrañas de la conciencia y en su manifestación no encontraron obstáculos, pues el territorio europeo estaba arrasado por la segunda guerra mundial. Mientras ,en USA, tras la explosión de Hiroshima, aparecían las descomposiciones moleculares de los expresionistas abstractos con Pollock líderando la “Action Painting”, también en Europa, el crítico Michel Tapié hablaba de “Un Art Autre”(1952). Una nueva manera de ver y tratar la pintura que aun hoy en día busca una definición definitiva: Abstracción Lírica, Tachismo, Informalismo o Nueva Escuela de Paris…sea como fuera, a través de sus aspectos más poéticos, matéricos o con una nueva gestación del gesto: la revolución estaba en marcha y los mejores representantes de este arte activo y expresivo fueron: Georges Mathieu, Hans Hartung ,Pierre Soulages, Henri Michaux ,Jean-Paul Riopelle o Antoine Mortier.

Godofredo EDO, hijo de una familia de procedencia aragonesa, estudió Bellas Artes en Barcelona y se fue a Paris donde conoció a jóvenes artistas como él y entre ellos a Salvador Victoria. Llegó a la gran ciudad junto a unos jóvenes que se negaban a vivir bajo la atmósfera enrarecida por los vapores de la guerra fraticida que aún perduraban bajo la dictadura y hacia 1957, cuando llegan a la capital de Europa se encuentran con el volcán aún en erupción y consiguen vivir intensamente ese momento de privilegio. EDO inicia allí su camino informalista junto con Salvador Victoria, Sempere, Isidoro Balaguer y Joaquín Ramo en el Colegio de España en París. A diferencia de los Millares, Feito, Lucio Muñoz, Martín Chirino o Saura, él, nunca se organizó en grupos, sino que siguió su camino informalista de modo solitario, independiente y perseverante, hasta la actualidad. Desde entonces la obra de EDO no cesará nunca y su espíritu vanguardista y revolucionario le ha acompañado durante toda su vida posterior en España, a donde regresó en 1959.

Desde esa fecha de iniciación ha trabajado constantemente, sin parar, día tras día. Cincuenta años que parten desde los albores del informalismo y la abstracción en España, hasta la actualidad. Durante todos estos años, EDO ha convivido con su compañera Aurelia quien convirtió su librería de la calle Ferrán de Barcelona en un centro de inquietud intelectual en los años de disipación política y lucha generacional. Durante todo este tiempo no ha tenido muchas oportunidades para enseñar su obra. Creo conveniente recordar esa injusticia y rendir un modesto homenaje a los artistas, que como él, sin gozar de reconocimiento público, nunca han dejado de trabajar en lo que ellos han considerado como necesario. Mi primera visita al estudio de EDO la hice acompañado de mi amigo Gonzalo Tena, fue en ese piso-estudio del ensanche barcelonés en el que vive y trabaja este apóstol de la pintura de acción. Al entrar se percibe un olor intenso a aguarrás y pintura que exige que, en pleno invierno, las ventanas y las puertas estén abiertas, la calle invade el espacio privado y el frío atmosférico contrasta con la temperatura de su obra.

EDO ha trabajado mucho y sus obras se amontonan, unas sobre otras, pero en orden riguroso, montañas vivas de energía perseverante en óleo sobre papel o en acrílico que son el testimonio de una incesante actividad. EDO es un ejemplo de artista coherente, pues obedece, exclusivamente, a la voz de su necesidad expresiva, nadie le exige la obra, nadie más que él, es juez implacable de su propio trabajo, una labor que nunca considera concluida. Sus trazos caligráficos entroncan con la mejor tradición gestual de los artistas europeos o americanos de la época. Porque como puede verse en las obras que acompañan este catálogo, nunca ha abandonado su manera de pintar desde la eclosión de su estilo informalista en Paris. Cincuenta años de energía perseverante y fuerza concentrada en tres letras: E-D-O.

Jesús Martínez Clará

Texto del catálogo