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ARCADIO BLASCO

septiembre 2005 / febrero 2006

Estos "recintos de barro" que Arcadio Blasco expone en la galería Iolas-Velasco son el resultado de una alianza entre la industria y el arte: frutos que tienen cáscara dura de metal y almendra de barro. El visitante ve ante sí tubos, garitas, cañones, piezas de nombre que ignora, criaturas todas de la más impersonal siderurgia. Y sobre ellas ha actuado humanizándolas, desvirtuando su función, Arcadio Blasco. Lo que ha hecho es algo así como murales para el interior de estos recipientes, que nunca soñaron con otro destino que el de su utilidad.
Murales de la más vieja materia artística: el barro sin colorear. El alma de un cañón se reviste de estas superficies palpitantes y se convierte en joya. Una simple garita se hace escenario para vigilias imposibles, como si invitase a cerrar sus puertas y quedarse dentro, a oscuras, recorriendo con los dedos los signos mágicos de las paredes. Las espirales, que han sido para Arcadio Blasco módulo de sus creaciones, se han abierto, convertido en ráfagas. Incisiones, surcos, bolas, hiriendo y encrespando el barro, son los vocablos fundamentales de esta gramática plásticas renovadora e imaginativa con la que se expresa el inquieto artista que es Arcadio Blasco.

José Hierro, en Nuevo Diario, Madrid, 1971


Desde el inicio de la historia el hombre no ha hecho sino construirse parapetos. Podría decirse incluso que la historia de la humanidad es el relato de las distintas formas de miedo o la sucesión de escondrijos y madrigueras que los zapadores han perforado o de castillos y barreras que el ingenio ha levantado para defenderse de los demás. Arcadio Blasco ejecuta murales que son murallas, realiza volúmenes a modo de troneras, barbacanas, saeteras, aspilleras, garitos de vigilancia en cuyos cuencos el ser humano esconde el aceite del odio más antiguo. No se trata de una elipsis literaria ni de una metáfora estética. Este artista es demasiado puro y directo para eso [. . . ]
La potencia de sus creaciones da una sensación de paleontología, sus espirales llevan al espectador a un mundo de laberintos, sus formas minerales recuerdan los fósiles de grandes monstruos enterrados en el alma del hombre....pero él es lo que es: un profundo labrador de la materia que no ha olvidado sus raíces solares, aquel joven que un día se puso al lado de los débiles y que desde entonces no ha hecho otra cosa que luchar contra el terror. Azules y ocres de Arcadio Blasco sobre el barro cocido arañado por unos jeroglíficos evidentes que son sus obsesiones.

Manuel Vicent, en Luz y terror mineral de Arcadio Blasco, en el catálogo de la exposición La cerámica de Arcadio Blasco: Muros y arquitecturas para defenderse del miedo. Sala de exposiciones de Caja de Ahorros de Alicante y Murcia. Alicante, mayo junio de 1984.


Arcadi Blasco vive como un artista comprometido. Para él todo creador debe sentirse ligado a los problemas políticos, sociales y religiosos de su época. Compartió cierto entusiasmo por las preocupaciones sociales, un compromiso contra la injusticia después de estudiar el marxismo, única alternativa para él a la dictadura de su época. Y sus obras tuvieron el valor de una denuncia. En 1972 una exposición provocativa en Madrid quie- re ser un manifiesto contra la dictadura y le conduce a al cárcel. Presentaba junto a unos recintos para votar, decorados con retratos de oponentes al régimen, objetos-cajas cerrándose sobre sí, alusión a las cámaras de tortura, esculpidas en una tierra bruta ennegrecida al fuego.

Marie-Thérese Coullery, en Arcadi Blasco, El hombre y la obra, catálogo de la exposición Arcadio Blasco: Forats de Fang. Sala de exposiciones Bancaixa, Valencia, octubre-noviembre de 1992. Ginebra, 3 de julio de 1992.


Hubo etapas en que más bien, hacía crónicas y sentía la necesidad de explicar con palabras lo que quería denunciar con imágenes...En la serie Homenajes explico menos porque no lo necesitan. Se entiende que estoy de acuerdo con sus ideas y que participo de su inquietudes, y este conjunto es el motor de mi trabajo con las imágenes[. . .] Estos muros y arquitecturas son como metáforas, y el material cerámico es el que utilizo para intentar expresarme y comunicar al resto mis cuitas. Tomo prestado el papel de los contenedores que tuvo la cerámica como un elemento protagonista: la tinaja, el cántaro que me sirvieron de escondrijo para defenderme del miedo que me dan ciertas ideas, ciertas sociedades. Siguiendo con las metáforas, diría que la cultura me defiende del miedo a morir y mantiene mi esperanza. Una manera de jugar y vivir.

Arcadio Blasco


Hay un rechazo automático e instintivo para considerar la cerámica como un arte de vanguardia. Este arte milenario con una razón de utillaje doméstico o en el mejor de los casos meramente decorativo, es hoy un material difícil y minoritario. Arcadio Blasco se dejó atraer por el medio cerámico tras su condición de pintor abstracto, y de esta forma lo expresó José Luis Borau en la exposición de 1959 en el Ateneo de Madrid La pintura, enamorada de la materia, de la tremenda y dramática belleza de la materia, no sólo quiere ya representarla sino que aspira a ser también ella misma materia.
Blasco pensó que si las cosas han llegado a ese punto, nada iba a poder competir con la cerámica a la hora de ser materia. Y se ha entregado a la tarea de demostrarlo. Arcadio Blasco al dar ese paso es consciente del riesgo de desfenestrarse de los circuitos en los que habitualmente exponía y por tantode que se puede apartar de la vanguardia artística.

La gran apuesta de este artista ha sido intentar normalizar la presencia de la cerámica en la plástica contemporánea y lo ha conseguido con creces. Ha extrapolado los márgenes en los que este arte tradicionalmente se enmarca, despojándola de formas y métodos encasillados en lo popular. Investigando la materia en busca de nuevos horizontes, ahonda en sus cualidades expresivas y al cambiar las formas y texturas, la diferencia conceptual y la intención comunicativa es evidentemente otra. En palabras del propio Arcadio en una entrevista de Rosa Olivares en 1984 Estoy buscando en la cerámica el vehículo, la materia idónea en cuanto a expresividad, que me va a servir para lo que yo quiero decir, pero me importa más "qué" digo que "cómo" lo digo.
Guggenbao, 2001.


La obra de Arcadio Blasco está llena de simbología y emblemas elocuentes. Sus puzzles fragmentados que aquí se exponen son una cualidad de su creación. Sea cual sea el tamaño de sus obras, esta fragmentación le otorga una cercanía al concepto de construcción arquitectónica. Arte autónomo, en ocasiones interdisciplinar, que atrapa al espectador por su expresionismo basado en las diferentes texturas y por la asimetría de las superficies movidas y con realces. Para concluir otra vez las palabras del artista Las ruinas arqueológicas de los muros y arquitecturas que el hombre ha construido ayer; testimonio de sus esfuerzos por comunicarse me sirven para mis propuestas ornamentales de hoy, seguro de que estas propuestas sólo tendrán sentido pleno cuando se conviertan en ruinas reales, restos de nuevos intentos, testigos de mis propios fracasos, fragmentos de unos juegos entre el agua, el aire y el fuego con que el hombre trata de esconder su miedo.

Jesús Cámara.