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JOSE MAR?A IGLESIAS

marzo/junio de 2006

Desde 1981 vengo denominando a mis obras ELDAG y confío que la palabra resulte lo bastante horrenda como para ahuyentar a posibles raptores. ELDAG es la palabra formada por las iniciales de Elucidación Lúdica De Argumentación Geométrica. Elucidación es aquí, antes que nada, opuesto a dilucidación. En el arte de tipo elucidatorio el artista explicita su discurso siguiendo sus propias pautas establecidas, atento siempre a la norma racional, constructiva, concreta, objetiva. En el arte de tipo dilucidatorio el cuadro es el socorrido campo de batalla (limitada batalla donde no acecha la muerte digo yo) o el viajar en la noche sin saber a dónde (limitado viaje me parece éste sin salir del estudio del pintor).

Lúdica viene a calificar aquí la puesta en claro que es la Elucidación. Sabido es que para Schiller el impulso lúdico es el fundamento del impulso artístico. El juego es el libre juego del artista, en el sentido de Fritz Kaufmann cuando afirma: el libre juego del artista no es mera imaginación sin fundamento. El fundamento de la verdad artística es, en algún sentido, más radical que el de cualquier otra verdad. Esta verdad artística es de carácter trascendente. Libre juego, manifestación de individualidad creadora; que John Dewey resaltó al escribir: la libre individualidad, fuente del arte, es también la fuente suprema del desarrollo creador a través de los tiempos.

La Argumentación Geométrica ha sido escogida, aparte, seguramente, de idiosincrasia, formas congénitas de ser o de pensar, etc..., por entender que es en sistemas geométricos donde pueden darse los modelos mejores de construcciones coherentes. La creación o utilización de modelos geométricos me permite asentarme sobre sistemas derivados de gran sencillez, que pueden devenir de gran complejidad, e instalarme en bases que en cada obra
se completan y complementan, en las que todo se deriva del resto. Una pintura es para mí una entidad coherente de relaciones internas. Es el punto final de un proceso reflexivo en el que la reflexión dicta el paso a lo acción; esto es, a pintar. La expresión en la construcción es inmanente a su estructura. En la objetividad constructiva se encierra -y entierra- la subjetividad expresiva. El artista constructivo debe de cuidar al máximo la objetividad de su obra. El componente subjetivo entrará en ella sin necesidad de ser concitado, nos dice la experiencia. La participación subjetiva en la obra de arte es una parte de su objetividad, nos dice Adorno. Creo que en la obra de arte hay mucho de introspección.

José María Iglesias, en catálogo de su exposición Selección 1991-1994 de pinturas del ciclo ELDAG: Constelación modular Galería Fauna's, Madrid, abril-mayo de 1994, pp. 12-13.