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Una trayectoria modulada

Ángel AZPEITIA

[...]En su visita de 1992, hablamos de muchas cosas. Tuvimos tiempo de recordar sus antiguos paisajes y de plantearnos cómo, a través de la caligrafía, puede reconocerse aún la misma mano incluso en un período sin temas. También salieron a la palestra una tesis sobre las vanguardias, las peculiaridades de la luz mediterránea – la nuestra, no la francesa -, el grupo Gutai, y otras mil y una cuestiones de pintura. Nada arbitrario, según creo, porque allí estaban Salvador Victoria y los cuadros. Que renuevan, sin duda, el ámbito y los reflejos levantinos, a la vez que retoman la Action Paintng y hasta la vieja filosofía Zen desde supuestos culturales selectivos y desde una expresa humanidad. Otra vez se trata de un decenio, aunque Victoria cargue en lo más próximo.

Ya no hace falta repetir unas características inconfundibles, que se han reiterado en el tiempo, como sucede con frecuencia en la generación de Salvador Victoria, puesto que el rechazo de lo muy reconocible, para asumir la diversidad, en pocas ocasiones aparece aquí antes de los ochenta. Pero el artista admite una trayectoria modulada en la que, por cierto, recupera aspectos previos, como la dinámica que ahora se compatibiliza con o sobrepone a las formas regulares. En ese recorrido, algunas de las notas más antiguas, de 1983, enlazan con los choques de dorados y grises, así como de rectas y curvas.

Al mismo año pertenecen las superposiciones de recortes. También por entonces – o poco más tarde – Victoria introduce pinceladas visibles que vibran en el interior de los círculos. Aunque encontremos piezas cálidas, pronto vuelve a gamas frías. E incorpora progresivamente el gesto con el que supera cualquier estatismo. Rompe, pongamos por caso, la polaridad del rojo-azul en 1986, dentro de lo que consideraríamos una fase intermedia. Para alcanzar las máximas complejidades en 1991. De lo que pasa a la apariencia de signos, como en una caligrafía oriental (recuérdese el Gutai). En casi toda la última época depura el toque, el colorido y la atmósfera, hasta quedarse con lo mínimo. Suele sujetar sus esferas, suspendidas en el espacio, por medio de marcos o encuadres, y parece encontrarse más cómodo en tonalidades contenidas, aunque hallemos algún ejemplo de mayor intensidad....

Ángel Azpeitia
Catálogo de la exposición en la Sala Hermanos Bayeu. Espacio Pignatelli., Zaragoza, 1994.



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