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Un éxtasis de formas serenas

Julián GÁLLEGO

Llegado a la madurez, Salvador Victoria nos ofrece una síntesis de sus experiencias anteriores, el informalismo matérico de los cincuenta, el gestualismo de los sesenta, la geometría de los setenta, la composición diagonal y asimétrica de los ochenta, penetrada ahora de una gran espiritualización del color que hace recordar que en los orígenes de la pintura abstracta Kandinsky escribió De lo espiritual en el arte. Pintor rigurosamente no figurativo en todas sus fases, su afición a las curvas regulares y cerradas, círculos, circunferencias, que producen en la tercera dimensión la esfera, nos da, cada vez más, sugerencias cósmicas, de juegos de planetas en un sistema solar en el que los colores incandescentes de antaño han dejado paso a tonalidades exquisitas, con dominio de grises para arropar un carmín o un amarillo, un azul o un verde desmaterializados. Todo parece flotar, levitar, en un éxtasis de formas serenas que nos brindan un universo armonioso, que se presta a una contemplación prolongada y feliz. Pienso en aquella estrofa que Fray Luis de León dedicó al músico Salinas:

“Traspasa al aire todo
hasta llegar a la más alta esfera
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera”.

Habría que determinar por qué la esfera, el círculo, la circunferencia han sido siempre signos de eternidad y de espíritu.

“Aquí el alma navega
en un mar de dulzura”,

dice Fray Luis. Lo curioso de Victoria es que esa sutileza, que se nos antoja penetrada de trascendencia, se basa en una materia sólida y cuidada, en una calidad de pintura sin aspavientos; apenas un además, como una rúbrica o un grafismo oriental para subrayar, por contraste, la inmaculada perfección de las curvas, para introducir algo de aquel “gesto” de los sesenta que quite a la composición lo que pudiera tener de acompasada. Y no sigo, porque, como al avestruz de la fábula, no se me acuse de “paisanaje”, con otro aragonés.

Julián Gállego
Catálogo de la exposición en la Galería Juana Mordó, Madrid, noviembre de 1984



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